Nadie se cae si no es expulsado
por la envidia de un dios iracundo
que destierra a su mejor ángel
al portador de la luz, al más rebelde.
Por desobediencia: ¡Fuera de mi cielo!
te arranco las plumas, te confino al infierno
por cuestionar a tu creador.
Yo también he sido exiliada
recíbeme en tu averno rojo y negro
necesito un abrazo así sea de fuego
Príncipe de las injusticias, señor de los malditos
también yo me rebelé ante mi padre
fui arrojada al desprecio, sin clemencia
en mi descenso por una sima de odio sin fin
brotaron negros alerones en mi espalda.
Me esperó en mi aterrizaje cortésmente
no era escarlata, carecía de osamentas
rutilaba muy bello, cincelado cual David.
Le sonreí y le pregunté ¿por qué te has despeñado?
No me caí, me tiraron, ¿quieres saber la causa?
La respuesta te hará daño
Por favor… supliqué al alado
YO era mejor que EL porqué yo sí tenía piedad.
Por eso mismo estás tú aquí.
Me acerqué y mostré respeto bajando mi rostro.
Sus alas cenicientas me rodearon, yo te haré fuerte.
Ni yo soy rojo ni el Todopoderoso celestial.
No volverás a sufrir, ya no tienes alma.
No temas más.
Suzanne Wolf, todos los derechos reservados ©
A los no cumpleaños


Deja un comentario