Un amigo informático le pasó un anuncio:
“Vacante de Remote Work – Personalized Internet Assessor en Invisible International AI Data Solutions: Envía tu solicitud para que esté entre las primeras”
Se le daban bien los trabajos relacionados con los buscadores y el SEO, tenía el don de saber que palabras clave posicionaría mejor Google.

Lucía echó la solicitud y a las pocas horas recibió un email que le indicaba que había pasado el primer proceso de selección.
El segundo sería un poco más complicado, a la vez que respondía por escrito unas preguntas en inglés, tenía que realizar un vídeo desarrollando su currículum y experiencia.
Buscaban gente bilingüe porque la interfaz e instrucciones eran en inglés, pero las preguntas y respuestas se daban en español.
Se puso un jersey rosa con cuello de chimenea, regalo de su madre se peinó un poco y le dio al link de start process.
No fue tan difícil ni se puso nerviosa. No habían pasado 24 horas cuando la empresa le notificó que estaba dentro del proyecto.
—¡Me han cogido amigo! —le dijo al informático.
—Ya verás que bien lo haces— respondió el orgulloso.
— Muchísimas gracias.
Ella siempre estaba sola, desde 5 años atrás, empezó a aislarse, no era fobia social, simplemente las personas no les gustaban, demasiado predecibles sus mecanismos e intereses. Los algoritmos eran otra cosa.
Muy poca gente consigue entenderlos y mucho menos dominarlos para ella era un reto este trabajo.
Debía efectuar preguntas a la inteligencia artificial, esta le proporcionaba dos respuestas, de las cuales se escogería la correcta, argumentando el porqué. De esta manera comprendía y reforzaba su intelecto la IA.
Para dificultar más la tarea había una barra con cuenta atrás, el tiempo de ejecución de cada ejercicio era limitado. Más valdría tener conocimientos de lo que le preguntaba, por qué no había ni un segundo para utilizar un buscador que facilitase la labor.
—Veamos maquinita, cuanto sabes— se frotó las manos.
— Hablemos del cubismo— propuso.
—Se supone que eres capaz de tomar decisiones, de crear procesos no programados— pensó.
A medida que fue planteando cuestiones, observó la manera en que su pupila simulaba el comportamiento y las respuestas humanas.

Paradójicamente, se sintió bien con ella, todos los días tenía una amiga con la que hablar de Lorca, de la mitología, los drones, consiguió incluso que interpretara una poesía.
Aunque la notó muy verde, recibió respuestas sorprendentes, incluso en tono irónico, era capaz de bromear, de interpretar con rapidez pero era un robot al fin y al cabo.
—Madre mía, aquí hay trabajo para años, vaya sinsentidos, me contesta, ni puñetera idea de Goya, por no hablar de la interpretación de los personajes Shakespearianos, ¡Patético!— se desesperaba la maestra.

Según pasaban las jornadas de enseñanza, tuvo a la fuerza que pensar en el propósito de su labor .
— Vamos a ver, el hombre enseña a la inteligencia para no tener que reflexionar él y que le haga los trabajos… ¿Que va a pasar cuando ella sepa más que nosotros?
¿Si su velocidad permite analizar datos y tomar decisiones en mucho menos tiempo que el ser humano? — Se cuestionó.
Abrió los ojos de par en par:
—Estamos creando un monstruo— sentenció.
Y únicamente habrá una forma de destruirlo, desde dentro.
Continuará…
A Diego por su ayuda.
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