El piano cristalizan
la implacable nívea flotante
copos de terciopelo y diamante
en mi palma deslizan
Va quemando mi jardín
quebrando brotes, pudriendo mis plantas
de estas zarpas blancas
solo una, salvar puedo del festín
La carnívora de naranjas flores
sencilla, no se alza en clamores
es de todas elegida
espinas son la vida
Protegen de la traición
Sus yemas insólitas nacen del corazón.
Silva a las espinas
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