Hoy se celebra el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.
Es difícil de explicar que se siente siendo víctima de la violencia de género, sorprendentemente todavía ciertas personas estigmatizan a las mujeres que son agredidas.
Los agresores físicos o psicológicos siempre desacreditan a la víctima en su círculo, la llaman loca, intensa, celosa…
Y no, es más sencillo que todo eso, eres un agresor, un cobarde que cuando te levantas con el día torcido o tu jefe te aprieta las tuercas, vuelves a casa y gritas, golpeas o haces comentarios sarcásticos a tu pareja.
Porque el maltrato psicológico es también agravio y socava tanto o más que el otro.
“Eres tonta, no sabes nada, odio tus audios, no te pongas esa falda”
Hay mujeres estúpidas que no entienden como otra puede caer en este círculo, yo se lo voy a explicar.
El maltratador no llega un día y te da una paliza así de la nada, no, va despacio, es encantador al principio, te engancha, te crea una dependencia emocional, sexual o económica y cuando sabe que estás en sus redes empieza:
Un día te aparta, otro te empuja, luego un tortazo, más tarde un puñetazo en la pierna, ya empiezan las palizas, te muerde en la cabeza para que nadie lo vea, se pone tan cachondo pegando que después una violación no viene mal, ahí es poderoso no le ven ni le pueden interrumpir.
Tú se lo cuentas a tus amigos, a los suyos y no se lo creen, ya que él parece tan encantador, tan solicito ante los demás.
Pero se puede salir, se tiene el placer de verles destruirse, a veces la desgracia de saber que siguen agrediendo a otras.
ÁLZATE, no importa, si has tardado tiempo, dile NO, denuncia y corre muy lejos. Ve hacia la luz, sal de ese túnel.
Os recomiendo para comprender este tema la lectura del libro de Konrad Lorenz:
Sobre la agresión el pretendido mal.
En esta obra expone su teoría sobre la agresión y conductas de distintas especies para mostrar que la agresividad no es algo meramente humano. Establece, de este modo, sorprendentes analogías entre animales y personas.
El austríaco etólogo conductista realiza unos crueles experimentos con ratones a los que introduce en una jaula.
En su interior hay pulsadores que aleatoriamente unas veces dan descargas eléctricas y otros recompensas en forma de comida.
Tras varios días y como un mismo resorte actúa de diferentes maneras, se vuelven tan locos y desarrollan tan grande indefensión que cuando les abren la jaula ya no quieren salir.

Esto es lo que hace el maltratador.
Mi conclusión es:
Si alguien un día te trata bien, otro regular y el siguiente muy mal y nunca se sabe cuándo va a ocurrir cada cosa, estás en una jaula y están jugando contigo, sé que es muy difícil, pero apenas esa puerta se abra, que en algún momento lo hará, no seas ratón, sal corriendo, tu vida depende de ello.
Mucho ánimo y un cálido abrazo a esas mujeres.
Para ellos mi repulsa y este artículo.
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