Que sus zarpas no me rocen
los alientos pestilentes
no me den alcance
tus salivas alcohólicas
jamás estén presentes
El sudor ácido
mi piel blanca no queme
Las mentes oscuras
no me recuerden
Oler pura la albahaca
cielos rasos sin bravura
descalza pisando césped
la serenidad perdura
Que solo el agua me toque.
A la sobriedad
Todos derechos reservados © Suzanne Wolf


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