PALPITANDO

 Un día radiante me invitó a salir de casa, recordé las palabras de mi amigo Alejandro: «Sal a pasear tu belleza, no seas egoísta, enséñale al mundo quién eres».

Caminando por las calles empedradas, cuesta arriba, vestía un pantalón blanco ancho de lino y un chaleco de la misma tela beige, me dirigí al Museo Abstracto.

Últimamente, me cuesta mucho salir de mi aislamiento, hay demasiada comodidad en ese rincón caliente donde nadie puede perturbarme.

El color de los monumentos en esta ciudad me transporta a un cuento medieval. Ese en el que la princesa arroja sus trenzas al caballero para que suba a su almena. Sólo que los jinetes actuales ya saben que hay escaleras y ascensores y no se lo trabajan.

Me recibió una amable recepcionista, entregándome un folleto, me indicó la prohibición de hacer fotos.

Dime qué algo es contraindicado y te diré que estoy haciendo…

Para disfrutar de la exposición me coloqué mis sofisticados auriculares que cancelan el ruido de fondo, la elección musical era un popurrí de adagios y sonatas. No es plan de ver cuadros escuchando a Camarón de la Isla, necesito música sin letras.

Penetré en ese mundo por la puerta grande del museo, comencé a apreciar la obra del artista y era impresionante. El uso del color y las texturas sublimes. Siento mucho que haya personas que no entiendan el arte abstracto, no saben lo que se pierden.

Las temáticas de los cuadros eran muy naturalistas, jardines, ríos, mares. Una orgía de pigmentos se empezó a apoderar de mi estado de ánimo que tornó de dejadez a sorpresa.

Al acceder a la segunda sala sonaba la sonata de Beethoven  “Claro de luna” cuando frente a mi encontré un tríptico enorme, de unos 7 metros de largo por 2.50 de alto. Era rojo. Muy rojo.

A esas alturas, entre la música y la preciosa visión, las lágrimas brotaban a chorro y sin pudor, pero en esta zona no había nadie.

No sé cómo se llamaba el lienzo, lo miré, se me ha olvidado, mas sentí un palpitar tan intenso en mi alma que me tuve que sentar frente a él, de lejos era aún más magnánimo, explosionó mi energía, me puso del revés. Me levanté y me acerqué despacio y cautelosa, para fijarme en las pinceladas gruesas, algún trazo verde y muchos blancos. Pude apreciar unas letras ininteligibles, sangre, intensidad, pasión y corazón.

Dirigiéndome a la salida, una última obra en tonos azules, rosas, amarillos y bermejos cerraba la exposición.

Un cámara de RTVE estaba grabando, me zafé del objetivo farfullando:

— Nomesaquesconestecaretodeestarllorandojodeeer —

Franqueando la puerta, concluí que en los años anteriores mi existencia aconteció llena de negros y morados, ansiaba volver al color, me fui PALPITANDO…

Había vuelto a la vida.

A mi amigo Alejandro, sé que me ves allá donde estés…


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9 responses to “PALPITANDO”

  1. ¡Qué cuadros más bonitos! ¿Donde está ese museo?

    1. Hola Joan están en el Museo abstracto de Esteban Vicente en Segovia. Son increíbles, gracias por comentar.

  2. La descripción de los colores, la visita al museo y tus emociones es de alto impacto, estoy palpitando hasta yo en mi asiento. Los cuadros también me gustan mucho.

  3. Con la pluma o los pinceles se puede decir mucho.
    Aunque algunos dicen no entender, tienen razón porque no es cuestión de entender sino de sentir.
    Gracias y sigue sintiendo aunque no te entiendan.

    1. El hombre sobrevive gracias al arte, la música….. a un atardecer y gracias a comentario como el vuestro☺️💕🤗 . Con los ojos del corazón siempre se ve y se siente mejor. Si alguien no lo entiende probablemente no tiene corazón. Gracias por compartir la frase de Esteban Vicente, muy ad-hoc para este artículo.

  4. Estimada Suzanne: ¿Sería tan amable de revelarme por donde pasea, para poder pasear mi alma junto a la suya? No le hablaré de sus ojos ni su sonrisa, tal vulgaridad no será precisa. Sería como tirar el brillante y admirar solo la caja. Un gran admirador de su obra.

    1. Vaya Juan…. Que comentario tan gentil y metafórico. Ha conseguido sorprenderme.❓

  5. Suzanne, soy de las que no aprecia el arte, abstracto o concreto y reconozco que me conmueve profundamente tu sentir. Tengo la sensación que me pierdo una parte del mundo, lamentablemente. Qué suerte la tuya! Gracias por transcribir tus emociones, así se puede disfrutar del arte, desde tu balcón. Un abrazo!

  6. Que bonito tu comentario, mira soy hija de un pintor, para mí el mejor del mundo y con más talento, gracias a él aprecio el arte e incluso lo estudio, no siempre fue así, yo he aprendido con tiempo. Pero si puedo ser tu balcón, nada me emociona más que leer este comentario. Los balcones del alma….. Abrazos amiga 💞🌹🌹🌹🌹

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